
ISBN
Formato digital
979-13-88142-06-2
Fecha de publicación
12-12-2025
Licencia
D. R. © copyright 2025. Nelson Guzmán Robledo, Ciprian Vălcan e Irma Carannante
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Guillermo Nelson Guzmán Robledo
Universidad Autónoma de Zacatecas, México
0000-0003-3052-0915
Acerca de
No es menos justo atribuir a Sócrates la invención de la ironía que de la conciencia. La atribución de esta última no resulta extraña para quien ejercitaba la vigilancia de sí mismo, que a menudo refería escuchar una voz que le hablaba para contener sus actos y sus palabras. Esta voz resultaba distinta de aquellas de las divinidades olímpicas impeliendo a los héroes homéricos a la acción, pues estos dioses, a diferencia del daimon, no eran sino la concreción del ímpetu pulsional de los hombres, quienes se veían a sí mismos arrastrados desde fuera hacia los laberintos trazados por el destino. Los dioses homéricos impulsan, el daimon socrático detiene: traza el movimiento de la mirada que se curva —para usar la imagen de Rilke— desde lo abierto hacia el interior. Voz que, en lugar de empujar, detiene, dando con ello nacimiento a la voz de la conciencia, que nuestra pobre mitología ha dado en denominar superyó, anomalía de la naturaleza solidaria a la historia.
Esta vigilancia de sí mismo, este mirarse en el espejo de las cosas que nos reflejan, y despreciar a las que no (como Sócrates despreciaba a los paisajes exteriores a los muros de Atenas), es correlativa a otra invención socrática: la ironía.
Referencias
Cfr. la “Octava elegía”, en Rainer Maria Rilke, Elegías de Duino, Hiperión, Madrid, 2007, pp. 83-91.
Søren Kierkegaard, Escritos, Vol. 1, Trotta, Madrid, 2000.
Teofrasto, Caracteres, Madrid, Gredos, 1988, pp. 53-55.
Ibidem, p. 282.
Ibidem. p. 284.
Ibidem. p. 295.
G. W. F. Hegel, Lecciones sobre la Historia de la Filosofía, Vol. II, Fondo de Cultura Económica, México, 1995, p. 55.
Kierkegaard, op. cit. p. 284.
Platón, “Protágoras”, Diálogos, vol. I, Gredos, Madrid, 1993, pp. 546-547, 558-566.
Platón, “Apología”, Ibidem, pp. 154-157.
Platón, “Fedón”, Diálogos, vol. III, Gredos, Madrid, 1997, p. 141.
Kierkegaard, op. cit. p. 272.
Fiodor Dostoyevski, “Memorias del subsuelo”, en Obra completas, vol. I, Aguilar, Madrid, 1968, p. 1451-1523.
Cioran, “Entrevista con Esther Seligson”, en Conversaciones, Tusquets, Barcelona, 2007, p. 123
Cioran, Ejercicios de admiración y otros textos, Tusquets, Barcelona, 1995, p. 223.
Cioran, La caída en el tiempo, Tusquets, Barcelona, 1998, p. 9.
Cioran, La tentación de existir, Taurus, Madrid, 1988, pp. 163-164.
Cioran, Del inconveniente de haber nacido, Taurus, Madrid, 1981, p. 17.
Heautontimorúmenos (el verdugo de sí mismo) es el nombre de una comedia de Terencio con el que Baudelaire titula un poema contenido en Las flores del mal, (Alianza, Madrid, 1982, pp. 102-103).
Cioran, La tentación de existir, p. 173.
