
ISBN
Formato digital
978-84-10215-31-3
Fecha de publicación
06-05-2024
Licencia
D. R. © copyright 2024
Sonia Viramontes Cabrera
Universidad Autónoma de Zacatecas
0009-0009-8061-2050
Acerca de
Hace ya muchos años que la formación universitaria dejó de ser una promesa creíble de privilegio y bienestar económico, para la mayoría ha quedado claro que no hay correspondencia entre la formación académica y los espacios para desarrollarla. Ser universitario ahora no es sinónimo de plenitud académica ni económica, las razones son amplias y muy complejas, desde la falta de interés de nuestros gobiernos por la educación y su desarrollo, hasta la indiferencia que el sistema en el que vivimos ha inoculado en la mayoría de nosotros.
En los años ochenta en México, aún se creía que hacer estudios universitarios era garantía de estatus académico y trabajo bien remunerado, que hacer el esfuerzo por sacar buenas notas y obtener un título valía la pena. A la escuela se iba a aprender y además…
… era un privilegio de pocos, y aunque sigue siendo la ventaja de unos cuantos, ahora la percepción es distinta, el reducido número de personas que pueden asistir a la universidad y mantenerse ahí hasta concluir con una licenciatura o un posgrado, no tienen claro que al salir vayan a encontrar un trabajo donde poder desarrollar lo aprendido, ni que la remuneración que reciban por ello les vaya a permitir vivir con holgura económica. Los incentivos que impulsaban para llegar a la meta, se han convertido en estímulos débiles y empobrecidos por partida doble, no hay garantías de que lo aprendido en la universidad sea de mucha profundidad, ni de que fuera de los espacios académicos, ese conocimiento sea reconocido y valorado como algo especial.era un privilegio de pocos, y aunque sigue siendo la ventaja de unos cuantos, ahora la percepción es distinta, el reducido número de personas que pueden asistir a la universidad y mantenerse ahí hasta concluir con una licenciatura o un posgrado, no tienen claro que al salir vayan a encontrar un trabajo donde poder desarrollar lo aprendido, ni que la remuneración que reciban por ello les vaya a permitir vivir con holgura económica. Los incentivos que impulsaban para llegar a la meta, se han convertido en estímulos débiles y empobrecidos por partida doble, no hay garantías de que lo aprendido en la universidad sea de mucha profundidad, ni de que fuera de los espacios académicos, ese conocimiento sea reconocido y valorado como algo especial.
Referencias
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