
ISBN
Formato digital
979-13-87837-11-2
Fecha de publicación
03/07/2025
Licencia
D. R. © copyright 2025. Estela Reveles Rodríguez, Edith Alejandra Pérez Márquez, Jorge Armando Acosta de Lira, Hilda María Ortega Neri y Alma Minerva Moreno Puente.
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Manuel Alejandro Gembe Sánchez
Universidad Pedagógica Nacional Unidad 162 Zamora, Mich
0009-0009-3223-8594
Acerca de
La educación es un fenómeno complejo por todos los elementos que la integran. Si bien podemos aseverar que la educación tiene relación directa con el aprendizaje, con la escuela, con los maestros, cierto es que un acercamiento más amplio permite identificar que la escuela y el aprendizaje están en vínculo estrecho con aspectos sociales que definen la experiencia escolar y por ello, podemos percibir la escuela de una manera amena, castigante, llamativa, sociable, frustrante o desquiciada.
Antes de la pandemia la escuela se experimentó como una institución que funcionaba bajo un esquema claramente definido en el que participaban dos actores en primer plano, el alumno y el maestro, el aprendiz y el docente, como actores secundarios aparecen los padres de familia y las figuras directivas. El papel de cada uno quedaba más o menos claro; asistir al escenario conformado por una y muchas aulas, los estudiantes cargaban sus herramientas de trabajo todos los días en una mochila y los maestros o docentes acudían al mismo espacio con el día planeado, tanto anímica como didácticamente.
Este modelo de escenario educativo tuvo lugar durante muchas décadas. A este modo de trabajo le reconocimos hasta hace unos años como escuela presencial. Es decir, para ser parte del fenómeno era imperativo asistir a la institución educativa desde ese espacio experimentar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Así, alumnos describían su aprendizaje como un acto en primera persona, atentos, receptivos, alertas a las indicaciones del maestro, a los tiempos del maestro, a la guía, y durante la pandemia la experiencia escolar (aprendizaje) se volvió diferente.
En la escuela previa a la pandemia los maestros son el centro del escenario educativo, se dice que son los alumnos, pero en el fondo se hace lo que el maestro diseña, propone, participa, el maestro tiene mayor peso en el acto de educar y por tanto de enseñar. Hasta cierto punto el acto de enseñar se convierte en un acto de adultos. El adulto decide sobre el aprendizaje presente del niño pensando siempre en el futuro del niño aprendiz.
Referencias
Amodio, E. (2006). Cultura, comunicación y lengaje. IESALC
De Sousa, B. (2020). La cruel pedagogía del virus. CLACSO
Hernández, G. (13/05/2022). El maestro del futuro no lo sabrá todo, construirá y facilitará el conocimiento. El economista
Foucault, M. (1975). Vigilar y castigar. Siglo XXI
Morris, Ch. y Maisto, A. (2005). Introducción a la psicología. Pearson, Prentice Hall
Orozco, M. (2021). Algunos discernimientos psicoanalíticos para repensar el acto educativo y su impacto de alteridad. En Orozco, M. (coord.). Designios y mutaciones subjetivas. Perspectivas psicoanalíticas. Fontanamara
